Hay noches concretas en las que se pierden muchísimos más animales que el resto del año: Nochevieja, San Juan, las fiestas del pueblo, las fallas, cualquier fecha con fuegos artificiales.
Y ocurre con animales que nunca se habían escapado. Un perro en pánico rompe una correa, salta una valla que jamás había saltado o atraviesa una puerta entreabierta. No es desobediencia: es una reacción de miedo que anula todo lo demás.
Antes: preparar la casa
- Comprueba el microchip: que esté registrado y con tu teléfono actual. Es lo que más diferencia marca si acaba pasando.
- Revisa por dónde podría salir: ventanas, mosquiteras, la puerta del jardín, un hueco de la valla que él sí ha visto.
- Chapa identificativa en el collar con tu teléfono. El chip funciona en un veterinario; la chapa la lee cualquiera en el momento.
- Sácalo a pasear pronto, con luz y antes de que empiece el ruido. Y con arnés en vez de collar: de un arnés bien puesto es mucho más difícil escaparse.
Durante: dónde ponerlo y qué hacer
Prepárale un refugio en la habitación más interior de la casa, la que menos ruido reciba: su transportín abierto con una manta encima, o un rincón con sus cosas. Un espacio pequeño y cerrado tranquiliza mucho más que uno abierto.
Baja persianas y cierra cortinas para amortiguar el ruido y los destellos, y pon ruido de fondo constante: música tranquila, la televisión, un ventilador. Un sonido continuo enmascara los estallidos, que es lo que de verdad asusta.
Quédate en casa si puedes, y compórtate con normalidad. No hace falta ignorarlo —si busca contacto, dáselo—, pero tampoco convertirlo en un drama: si te ve alterado, confirma que hay motivo para estarlo.
Y no lo saques a la calle a «que se acostumbre». No funciona así.
Lo que no hay que hacer
- Dejarlo solo en el jardín, la terraza o el patio. Es donde ocurren la mayoría de las huidas.
- Atarlo. Un animal en pánico atado puede hacerse daño grave intentando soltarse.
- Castigarlo por temblar, esconderse o hacerse pis. Es miedo, no una travesura.
- Medicarlo por tu cuenta. Los tranquilizantes humanos son peligrosos para perros y gatos. Si tu animal lo pasa muy mal cada año, habla con tu veterinario con antelación: hay opciones, pero se planifican, no se improvisan la misma noche.
Si se escapa
Empieza de inmediato, aunque sea de madrugada: las primeras horas son las mejores. Y ten presente que un animal que huye por pánico puede llegar mucho más lejos de lo habitual, incluso a otro municipio.
Amplía el radio de la difusión más de lo que te parezca razonable y avisa también a las protectoras y clínicas de los pueblos vecinos. Marca el chip como perdido esa misma noche.
Y si lo ves, no corras hacia él: sigue asustado, y una persona corriendo lo hace huir otra vez.
Los gatos también
Se habla siempre de perros, pero los gatos con acceso al exterior también huyen por los petardos y además se esconden mejor. Esas noches, mantenlos dentro y con la gatera cerrada.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago para que mi perro pase mejor los petardos?
Prepárale un refugio en la habitación más interior con su transportín y una manta encima, baja persianas y pon ruido de fondo constante que enmascare los estallidos. Quédate en casa si puedes y compórtate con normalidad.
¿Puedo darle un tranquilizante?
Nunca por tu cuenta: los tranquilizantes humanos son peligrosos para perros y gatos. Si lo pasa muy mal cada año, háblalo con tu veterinario con antelación; hay opciones, pero se planifican.
¿Es mejor collar o arnés esa noche?
Arnés bien ajustado: de un collar es mucho más fácil escaparse en un tirón de pánico. Y saca el paseo temprano, antes de que empiece el ruido.
Se ha escapado por los petardos, ¿busco igual que siempre?
Amplía mucho más el radio. Un animal que huye por pánico corre sin rumbo y puede aparecer en otro municipio. Avisa también a protectoras y clínicas de los pueblos vecinos.
¿Y los gatos?
También huyen por los petardos y además se esconden mejor. Esas noches, mantenlos dentro y con la gatera cerrada.